

Dejemos esto claro desde el principio: ¡Sí, puedes formar una familia mediante la gestación subrogada aunque seas VIH positivo!
Esta es solo una de las muchas formas en que el mundo es diferente hoy en día para las personas que viven con el virus del VIH, cuando el diagnóstico era, para la mayoría, una sentencia de muerte.
Hoy en día, la mayoría de las personas que viven con el VIH (al menos aquellas que tienen acceso a medicamentos que salvan vidas) pueden llevar una vida larga, feliz y productiva, como cualquier otra persona, y pueden convertirse en padres biológicos como cualquier otra persona. Se trata de avances realmente notables, especialmente para quienes vivieron el apogeo de la epidemia y siguen aquí para contar su historia.
Existen varias medidas de seguridad, como el «lavado de esperma» y las terapias antivirales, que evitan que las personas que viven con el VIH transmitan el virus a su bebé o a la sustituta durante el proceso de gestación subrogada.
A continuación, repasamos las formas en que las personas seropositivas pueden convertirse en padres biológicos:
Los tratamientos antirretrovirales han permitido que muchas personas que viven con el VIH tengan ahora lo que se denomina un nivel «indetectable» del virus en su organismo. Esto significa que el virus se ha reducido a una cantidad tan insignificante en el organismo que no puede detectarse mediante análisis de sangre estándar ni transmitirse a otras personas.
Las investigaciones han demostrado que las personas que viven con el VIH y tienen cargas virales indetectables no pueden transmitir el virus a sus parejas ni a los hijos concebidos mediante relaciones sexuales.
Esta realidad se suele representar en Internet y en otros medios con la abreviatura U=U, que significa «indetectable» es igual a «intransmisible». A pesar de este gran avance (que también contribuye a que las personas que viven con el VIH puedan llevar una vida larga, normal y saludable), las personas seropositivas suelen tomar precauciones adicionales para garantizar que el virus no se transmita a sus parejas o a sus bebés.
Una persona seropositiva que desea contribuir con su esperma en un proceso de gestación subrogada puede someter su muestra a un procedimiento conocido como «lavado de esperma», que elimina el riesgo de transmisión a la gestante o al bebé.
Tras recoger el semen de la pareja seropositiva, la muestra se somete a un proceso, conocido como centrifugación, para separar el esperma del líquido seminal. Dado que el virus del VIH está presente en el líquido seminal y no en el esperma, esto elimina el riesgo de transmisión del VIH a la gestante en un acuerdo de subrogación o al niño resultante.
Un estudio en el que participaron 914 parejas que se sometieron a este procedimiento no encontró ningún caso de infección por el VIH entre las mujeres ni entre los niños concebidos tras el procedimiento de lavado de esperma.
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